sábado, 21 de noviembre de 2015

EL HILO DE LA ANGUSTIA

Una blanda muñeca de trapo sin rostro
como la piel de un hongo sedoso casi translúcido,
acolchada pero liviana, sin alma tampoco
así se siente mi yo adosado a este cuerpo hueco
hilvanada por el hilo del angustia,
cortas puntadas dadas por manos inexpertas,
torpes y gruesas,
con una aguja gigante,
amenazadora y afilada
de acero brillante,
recta, enhiesta y muda.
El hilo de la angustia cosido sobre mi,
pega unos contra otros los dedos de las manos,
de los pies, adhiere los brazos al torso
y pega botones en articulaciones.

LA LLUVIA DEL ABUELO

De todos los personajes fascinantes mi abuelo era uno de ellos. Era corriente, un hombre, simplemente, pero era un héroe noble para mi. Le e...