viernes, 23 de agosto de 2019

LA OCA

Aunque sean cortitos
no me gustan los cuentos sin final
me generan arrepentimiento depresivo 
por elecciones que hubieran podido ser otras. 
Siempre me engañan los fáciles
con un buen título, un tamaño que parece digerible, 
o una buena metáfora que atrapa con un guiño. 

Me timó recientemente uno villano, insoportable, 
con la imagen apetitosa de una oca de paseo
caminando obediente, atadita a una ligera soga
llevada por una dama con sombrero veraniego. 
Diez líneas a lo sumo, como un can can lucían, 
atrevidas, danzarinas, seductoras, 
la tentación de un posible relato con sonrisas 
pero fue un chasco, un sabor soso que atraganta, 
ella quedó a la espera absurda, por demás, en un bar
de alguien que debía recoger al ansar con un lazo naranja.


LA LLUVIA DEL ABUELO

De todos los personajes fascinantes mi abuelo era uno de ellos. Era corriente, un hombre, simplemente, pero era un héroe noble para mi. Le e...