miércoles, 23 de diciembre de 2020

Miénteme

 Por favor dime que nada ha cambiado

que siguen llegando guacamayas a las ventanas

a comer frutas y trozos de pan sin miedo de tus manos

dime que sigue el angelito de porcelana remendado

con las alas entreabiertas encerrado en la repisa.

Asegúrame que todavía huele a Trópico el aire, a piña, a mango, 

que el calor te satura la conciencia y te anula el ánimo

dime por favor que siguen en pie esas casitas de colores inusuales

como un panal inverosímil, unas sobre otras retando a la física.

Dime que todavía mi pueblo sonríe sin sentido cuando sale a la calle

que alguien aún me espera, no importa quien, cualquiera, alguien

que no fue en vano este destierro obligado y el Ávila está más verde, 

dime que todavía están mis fotos, mis gritos, mi casa, mis histéricos vecinos, 

que no se ha muerto nadie, que nadie se ha ido. 


Polillas rosadas

No sé si para mañana ya esté muerta

te lo dirán las polillas rosadas 

se posarán en mi boca si fallezco

y llegarán a tus labios a contarte. 

Me habrá vencido la tristeza de la nieve

me habrá congelado los últimos anhelos

y en una entrega absurda y desquiciada

me tomará en sus brazos el recuerdo. 

Tal vez ya nada valga mi casa 

ni sirvan las notas de amor sobre la mesa

quitaré ahora con urgencia las ventanas

para que mi alma se eleve por fin al tibio Sol. 


domingo, 9 de agosto de 2020

Dos veces destierro

Hacer casa donde sea

en una esquina, en un árbol

en el vacío dejado de un desagüe

traer palitos del recuerdo, cariños,

pedacitos de fotos viejas, pelos del gato,

tela del vestido de cocinar de mamá,

hacer nido con hojas que eran tapasoles

el ansia de la pertenencia, del suelo patrio

ahora las paredes invisibles, el destierro.

Hay que prepararse para el invierno,

estación desconocida para la sangre tropical

vigilar la llama interna, quemar el miedo,

apresar las angustias de los pasos,

¡no desesperemos!, surgen las consignas mentales

la autoayuda, que sirve ¿o no sirve?

ahuyentemos a quien ya no está, pero extrañamos

para que no duela tanto este abismo terroso

el diálogo interno, el diálogo loco en plural

porque hay tantas voces fantasmas sin rostro

que dejaron de hablarme o dejé de oírlas

pero soy solo un ave caída

no es más que soledad esta urgencia

da lo mismo estar o no estar, todo asusta,

nadie espera en el destierro 

LA LLUVIA DEL ABUELO

De todos los personajes fascinantes mi abuelo era uno de ellos. Era corriente, un hombre, simplemente, pero era un héroe noble para mi. Le e...