Por favor dime que nada ha cambiado
que siguen llegando guacamayas a las ventanas
a comer frutas y trozos de pan sin miedo de tus manos
dime que sigue el angelito de porcelana remendado
con las alas entreabiertas encerrado en la repisa.
Asegúrame que todavía huele a Trópico el aire, a piña, a mango,
que el calor te satura la conciencia y te anula el ánimo
dime por favor que siguen en pie esas casitas de colores inusuales
como un panal inverosímil, unas sobre otras retando a la física.
Dime que todavía mi pueblo sonríe sin sentido cuando sale a la calle
que alguien aún me espera, no importa quien, cualquiera, alguien
que no fue en vano este destierro obligado y el Ávila está más verde,
dime que todavía están mis fotos, mis gritos, mi casa, mis histéricos vecinos,
que no se ha muerto nadie, que nadie se ha ido.