jueves, 19 de abril de 2012

Eres

Mil voces que habitan en un alma inescrutable
que a veces se presenta pueril, otras, anciana y al filo de la muerte
lenguas de Torre de Babel incomprensibles
que emiten tantos mensajes confusos, entre dorados y grises
como un caleidoscopio, imágenes fraccionadas de una sola
un perfume exquisito pero un olor a la vez de sudor de mil caminos
una sutileza angélica y de a ratos un diablo danzante aterrador
un globo protector y cálido y un tablón de piratas para lanzar al mar
eres así, henchido a veces, luego tan inadvertido como una sombra
plebeyo y efebo, rey y centenario, agua clara y tormenta,
confundes, arrasas, arrastras, amas, proteges, sueñas, aturdes
dejas ir y amarras, buscas y sueltas, comprendes y olvidas
todo en ti es pasajero, invisible casi como el ala de una gaviota
la vida es baladí, es soplo, es copa a sorber de un solo trago
pero también eres océano negro, Biblia en letra extraña,
un bosque embrujado, un canto gregoriano, un animal nunca visto
Quién eres? así eres... no se puede saber qué  ni quién...
humano simplemente diría yo, de probada e indiscutible
esencia básica, de sangre, deseo, placer y carne.

jueves, 5 de abril de 2012

Ay no


Ay no, no te das cuenta de la vida
Del juego, del tumulto, del alboroto,
De la carrera, del ecocidio, de la maleza,
Del puritanismo, de la malévola boca,
Ay no, te enyesas, te fosilizas, te embalsamas
Y pierdes el baile, pierdes el tren, la proeza,
Ay no, te anquilosomas, te enquistas, te engulles
Te contaminas, no te arrebatas, no te despeinas,
No sucumbes, no te embriagas, no te desacomodas,
Te aferras al hieratismo, te entuertas en lo material
Te envirulizas, te empalagas en placeres
No ves vuelos, ves ventanas, no ves cornisas de reposo.
Ay  no, que parquedad, qué silencio, qué sílice
Que ombligo que sólo te ves en blanco y negro,
Ay no, qué hecatombe y qué resistencia
Que hieratismo tan japonés y delicado e higiénico.
Ay no, qué fastidio que no te huelan los pies
Que cansón tu toque místico, tu aura extraña
Que tapadura de desliz, infidelidad, inmadurez  y desprecio.
Ay no que cansancio esta ebullición que no cesa,
Esta explosión de sentidos, este mar insufrible de amor,
Ay no que inarmonía, que ganas de fumar, de ser Garbo
Y a la vez Sonntag y tener fuerza y amar el suicidio
Ay no, que ganas de esta bohemia y estar en esta cárcel de chiquillos
En esta obligación de ser madre que no se alcoholiza
Que dilema el gusto por carne joven y labios intensos
Y saberse abandonada, a la orilla de la cerca en el desierto.
Ay no, que misticismo oleoso, que mansedumbre odiosa
Que fastidio esta pose de enredos y esta situación “desastre”
Que paradoja de poeta, malviviente, mi buhardilla inglesa y balzacniana
Que ganas de romper el aura negra que me separa de tu pecho.

CUANDO ESCUCHO A WAGNER

"Cuando escucho a Wagner durante más de media hora me entran ganas de invadir Polonia, dijo Woody Allen”, comentó el loquito, “pero yo, como el vecino siga con su música electrónica a esta hora y con este calor, no sé si invadir Polonia, pero miren los diarios de mañana a ver si aparezco y ya sabrán por qué”, a lo que Orquídea se adelantó a decir que para ella “quien escuche música electrónica que muera electrocutado”...mientras Biquete comentó “chaaaamo..  La Polonia Tovar, cuántos lindos recuerdos”, pues “si vives en Venezuela te la calas” dijo el Che “en cambio en en USA te llaman a la policía por quítame estas pajas y además sí vienen”, aquí en Mallorca dijo La Maja, “ayer se llevaron preso a un hombre de unos cuarenta años por amenazar a un vecino con un cuchillo porque no quería bajar la música” y Camacho le respondió “mientras no mates la música no hay peo...en USA pasó hace un tiempo, un serbio mató a tres vecinos porque ponían música durísimo” y Angeles espetó “podría ser peor, yo tuve unos vecinos que nos martirizaban con Georgie Dann, era insufrible pero sobrevivimos; así que ánimo ó pregunta si puedes elegir tú la música, pero entre Wagner y el regaeton a todo gas, creo que prefiero tirarme por el balcón”, Carlos también contó “yo tenía un vecino barítono que cantaba opera a las doce de la noche.. le reclamé una vez y no hizo caso, así que cada vez que cantaba yo iba y le cerraba su llave de paso del agua en la mañana antes de desayunar”... “todos ustedes son unos locos de mierda de este Facebook” cerró el Gato desde Sidney.

UN CAFECITO CON RAMÓN (De cuentos sin punto)

Ramón era un nombre vulgar para él y por eso se inventó firmar sus pinturas locas con el nombre de Paul Dixert, otro desvarío más de esos que sólo él tenía, algo que quién sabe de dónde lo inventó, como esa manía de fumar que le tenía amarillos los dientes, la boca y el bigote de mopa blanca, algo tan loco como sus dedos artríticos que parecían raíces de un viejo árbol mágicamente en movimiento, algo tan loco como su cabello de Einstein que de verdad no cuadraba con sus casi sesenta años, algo tan loco como tomar whisky todos los días sin importar con quién ni dónde ni cómo (ni con qué dinero), algo tan loco como preguntarle a la hija de la vecina así a boca de jarro, después de verle la cara de angustiada a la mamá, si ella todavía seguía siendo virgen porque ya en su casa todo el mundo la tildaba de “la puta esa” porque se perdía todas las noches, algo tan loco como lo que me dijo una vez después de haber pasado años alabando su café, que el secreto estaba en no lavar nunca la cafetera… algo tan loco como su muerte, que le llegó riéndose de un chiste, cayendo de lado como en cámara lenta, aflojando la sonrisa y cubriendo los dientes, dejando escapar una cascada de orina sobre el sillón donde estaba sentadito así como si nada… así de loco y original era Ramón.

domingo, 1 de abril de 2012

SOY LA CASA

Soy la casa aunque te hayas ido
debo quedarme, soy el nido,
aunque tenga angustia por volar
debo reparar, cuidar, amar
cada rincón que espera.
Cuando ellos vuelen igual que tú
querrán regresar por tardes de té y galletas,
tocarán con nostalgia los recuerdos
el ángel acostado de porcelana de la abuela,
la muñeca pelirroja de moñitos que era mía,
la foto en el parque con la flor en la cabeza,
la pelota azul con cara de monstruo,
los cuadros de piecitos...como decían,
que al óleo pinté, de sus huellas,
mis collares, mis tacones, de jugar a mamá
las monedas viejas que ya no sirven.

Debo ser el centinela,
puedo partir de a ratos pero debo volver
a quitar la maleza de las cosas añoradas
a resguardar las fotos de cuando hubo sonrisas,
a decirle que no a las abusivas arañas.

Debo ser la casa,
la guarida, el refugio, el hogar,
para cuando ellos vuelvan.

LA LLUVIA DEL ABUELO

De todos los personajes fascinantes mi abuelo era uno de ellos. Era corriente, un hombre, simplemente, pero era un héroe noble para mi. Le e...