viernes, 26 de diciembre de 2014

FRÍO INVERNAL

¿Qué te parece este frío invernal?
Mira las ventanas, la escarcha, los cristales
siente el aroma de las plantas que sobreviven,
si no estuvieras aquí sería demasiado gris
y no habría cobijo. Pero estás tan cerca.
Toca mis manos. Están tibias. También mi vientre.
¿Sientes ese mareo de oxigenación lenta?
Ese no es el frío. Es que me inquietas.
Si salimos a caminar tendríamos que correr
para no congelarnos y llegar a calentarnos.
Tendríamos que buscar una fuente extra de calor
que nos quemara, que nos fundiera, condensara.
¿Qué se te ocurre? Toca mis caderas,
mi cintura, mi pecho, mi cuello, mis muslos,
ya va siendo hora de evitar aterirme en este clima.
Mira de nuevo por la ventana, las columnas de hielo,
pero deja anteponerme a tu visión, cerca de tu cuerpo
y así te muestro, con detalle, dónde hay nieve.
Creo que ya sube algo la temperatura. Siento tu aliento.
Se empaña el vidrio.  Se humedece mi cabello.
Me hablas tan bajo aunque no haya nadie,
y es un golpe de licor, tu roce en mis senos.
Ya va cediendo el invierno. Puedo quitarme algunas ropas,
puedo probar descubrirte. Estás sudando. Sudas.
Toco tus manos, están tibias, no, hierven,
también tus hombros, tus muslos, tu pecho.
Algo de un volcán con lava, me dices y no oigo,
siento un Sol interno. Y una explosión y un susto,
y un calor inmenso. Y ahora las manos están bien.
Inquietas. Me acomodo el cabello. Toco la ventana.
Te separas. Te ahogo. Te hago temblar me cuentas.
Y veo de nuevo hacia afuera, la vida,
la brisa, las ramas, las nubes de ráfagas,
quiero salir ahora a correr. Me estoy derritiendo.




martes, 23 de diciembre de 2014

LA CALLE ARDE

La calle arde, es un billar de sensaciones,
vienen y van todos, caminan, vociferan, aturden,
ríen, discuten, niños lloran, otros corren,
las ancianas van arrastrando su humanidad,
algunos hombres avizoran presas, dicen cosas, otean,
un policía se recuesta indiferente en la pared,
un hombre sucio que parece eterno pide limosna,
un vendedor de muñecos de goma que trepan,
una joven ofrece algo meloso de coco y espanta moscas
van y vienen, todos diferentes, todos de prisa,
van a algún lado en Navidad, no sé a dónde,
paquetes, olor a cigarrillos, a cosas que fríen en la calle
de repente un perfume exquisito de un hada que desentona
miradas que cruzan energizando más la atmósfera
olores rancios a ciudad, bullicio, transporte público,
racimos de hijos sobre mujeres pobres, ejecutivos,
mercancía de quincallería que ocupa las calles,
alguien tose, alguien escupe, otro estornuda,
calor tropical mezclado con el hollín de los autos,
sed, cansancio, angustia, algo de miedo también,
pero yo, acá en mi burbuja feliz flotando,
resguardada de la realidad de un tercer mundo
pensando en el oasis citadino de tus besos.

lunes, 22 de diciembre de 2014

VÉRTIGO

Estás aquí y la marea me enamora y me obnubila
es un vértigo, un espiral de luces y flores.
Tomo tu mano para constatar que estás
y tus dedos se entrelazan felices con los míos
no me sostengo y quiero desmayarme en tus hombros
para sentirte más cerca, más humano, más mío.
Imposible describir malestar más efervescente
Doy vueltas. Estas aquí. Río. Me miras extrañado.
Sonríes también. Estoy ebria de alegría y deseo.
Tu voz no me calma, me pierde más en la vorágine,
no entiendes, pero sonríes, locura sana, me dices,
yo me siento una nube, una bailarina, un gorrión,
un nadador esbelto que salta al mar desde el acantilado.
Me he tomado el licor de tus ojos y tus labios lascivos
han sido las copas que me han lanzado al desvarío.
Bailo sobre ti, me apresas y mi sensatez se pierde para siempre.
Estás. No lo creo todavía y con un dedo recorro tus cejas,
tu frente, tu cabello, tu pecho y tus manos que son pinceles.
Estás. Ven a dormir a mi lado para sentir calor que abrasa,
encaja en mis molduras y quédate en fusión,
te he esperado tanto...

domingo, 21 de diciembre de 2014

ABRAZO DEL MAR

Se despierta el gran ojo del mundo
en esta playa tropical que pronto estará bañada de luz
se abre el ojo de oro sobre la pestaña azul
y se desperezan las guacamayas en las palmeras,
la arena está aún humeda de la marea juguetona
que vino y se fue tantas veces anoche,
el aire está todavía frío y bulle en él un olor a sal,
te extraño. 
Allá casi imperceptible, una sombra de un ave
se lanza en picada a buscar un desayuno a deshora
está sola, como yo, con el mar y apenas el Sol.
Repasa la brisa los granos del suelo, mueve las hojas
ensortija las olas, hace que alguna reviente en la piedra,
es amplio el mundo, está virgen ahora para recorrerlo.
Dónde estarás, pienso, y de nuevo te extraño.
Piso la espuma que me toca con los dedos desnudos,
quiero ser pez, quiero ser pájaro, quiero ser brisa,
quiero ya que el ojo abra y caliente mi alma
y el agua azul,
para que sea el mar quien me abrace en tu nombre.

sábado, 20 de diciembre de 2014

TE ENSEÑARÉ A BESAR

Cuando vuelvas traido por la suerte
quiero enseñarte a besar,
será una clase corta pero intensa
perfeccionada por el ansia de esperarte,
lo he trazado todo metódicamente
y he calculado tus labios con los míos,
ya sé cuanto hay que acercarse
para que el calor sea apenas sutil
y a la vez sofocante al tenue roce,
te enseñaré a esperar y desesperarte
en el juego de moverte lentamente
sin apuros, sin atajos varoniles que te agobien
marcados por el sexo primario
que quema tu piel de macho ancestral
que no seduce, no conquista y arremete.
Te diré que mi piel es tan fina que se rompe
y así me besarás con cuidado y deleite
sin dientes, sin compases, sin ataques
suave como los bigotes de un gato silente.
Cuando te traiga el viento de nuevo
te enseñaré a acompañar los besos de susurros
pétalos al oído que dicen nada pero gritan
ataré tus manos para que no sean otros
más que tus labios los que que me acaricien.
Te enseñaré a esperar, como un colibrí, a sorber,
tal vez a rozar con la punta de la lengua,
pasos pequeños, besos cortos de cosquillas
que hagan hervir todos tus ríos.
Cuando la luna te traiga te daré mi espalda
también, para que la llenes de estrellas,
constelaciones de besos, recorridos de espasmos
pasos de danza de las patas de un gato.
Si vuelves, si acaso vuelves, o si te sueño...
te ensenaré a besar como yo quiero.

LA LLUVIA DEL ABUELO

De todos los personajes fascinantes mi abuelo era uno de ellos. Era corriente, un hombre, simplemente, pero era un héroe noble para mi. Le e...