martes, 24 de enero de 2012

DIABETES AL SOL (de Cuentos sin punto)

Bajo la diabetes que lo hacía devorar pan dulce a escondidas aquel viejo jubilado curiosamente sin canas en el cabello negro, desdentado por desidia, se sentaba todas las tardes en la panadería llena de objetos del pasado como él, a quemarse los labios con un café espumante que invitaba a su pan, y al terminar como un ritual, guardaba las bolsitas de azúcar, dos para ser exactos, que le daban siempre y de forma automática con un removedor, para que luego con aquellos dedos fríos, morenos y gordos dedicarse ya en casa a verter todos los cristales que supuestamente no debía consumir, en aquel recipiente de porcelana, con tapita minúscula, asitas y rosas ridículas, parte de la vajilla que celosamente conservaba su esposa, la misma que en antagonismo rencoroso por años de soledad trabajaba todavía como secretaria negándose a ser contraparte presa del sol de la tarde como todos los viejos que se dejaban regar de luz agónica sin horizonte en todos los locales con sillas de la cuadra.

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