Qué bueno
que estás al otro lado,
en la punta
de este corazón de tierra…
si llegara
a la sierra, donde se ve de a ratos la nieve
bebería
vino sangriento a temperatura exacta
hasta
perder el control que me han dado los años
para tocar
de nuevo el recuerdo tan sutil de tu pelo…
te miraría
queda por un rato, buscándote lozano
y seguro
encontraría una excusa para un abrazo inmenso
te
susurraría un “te quiero” bajito al oído
sólo para
ver cómo brillan tus ojos al son de la picardía…
¿de una
blanca mentirita?
si llegara
a las montañas y te viera de nuevo
seguramente
te tocaría las manos para probar
si todavía
las recuerdo boas alrededor de mi cintura
si me
atreviera, si la locura me dejara…
tal vez
hasta probara volverme vino y colarme en tus labios
que fueron
gloria, lujuria… y fin perverso
si me
atreviera, si la locura me dejara…
pero no me
deja,
soy tan
testarudamente cuerda.
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