lunes, 25 de enero de 2021

DENDRITAS

 Y una noche se oyeron y se vieron todos los pensamientos del mundo

también los suspiros como saetas intercaladas 

una gran urdimbre de hilos de energía que conectaban todo 

algunos estaban rotos, inconclusos y algo apagados, otros feroces

bramaban libertad principalmente en un discurso confuso

sin caras, sin manos, sin autores, 

se veían como un gran mantel tejido sobre la Tierra.

Yo los vi, supuse que al tocarlos los haría míos, sin importar su naturaleza

luego me quedaría con aquellos que me hicieran sabia, botaría los sangrientos, 

me quedaría sin duda con las esperanzas, no, con las certezas de tiempos mejores, 

botaría los recuerdos tristes, los deseos inútiles y la lujuria que erosiona la paz

pensé en estirar mi mano, como una gran garra gigante que tocara esas cuerdas, 

lo vi todo tan posible, tan cercano, tan real, pero no pude, 

me desperté sin almohada, al pegar la sien en los tornillos del catre

en la podrida realidad de las paredes de mi celda. 

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