Se despierta el gran ojo del mundo
en esta playa tropical que pronto estará bañada de luz
se abre el ojo de oro sobre la pestaña azul
y se desperezan las guacamayas en las palmeras,
la arena está aún humeda de la marea juguetona
que vino y se fue tantas veces anoche,
el aire está todavía frío y bulle en él un olor a sal,
te extraño.
Allá casi imperceptible, una sombra de un ave
se lanza en picada a buscar un desayuno a deshora
está sola, como yo, con el mar y apenas el Sol.
Repasa la brisa los granos del suelo, mueve las hojas
ensortija las olas, hace que alguna reviente en la piedra,
es amplio el mundo, está virgen ahora para recorrerlo.
Dónde estarás, pienso, y de nuevo te extraño.
Piso la espuma que me toca con los dedos desnudos,
quiero ser pez, quiero ser pájaro, quiero ser brisa,
quiero ya que el ojo abra y caliente mi alma
y el agua azul,
para que sea el mar quien me abrace en tu nombre.
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